jueves, 29 de septiembre de 2011

El Pueblo Guadalupe Hidalgo era una pequeña población situada en la mixteca poblana. Para llegar ahí se debe tomar la carretera Tehuacán-Huajuapan y desviarse a la izquierda con rumbo a Caltepec. Por ahí se sigue una carretera que lleva a dicho lugar.


El deslave incluso interrumpió el paso en la carretera
La fatalidad de éste sitio consistió en haber construído el pueblo en las laderas de un cerro de consistencia arenosa. Recordar que la arena es uno de los signos de que en algún momento del pasado el terreno fue fondo lacustre o incluso orilla del mar. Se supone que toda ésta zona del suerse de Puebla estuvo bajo el nivel del mar en épocas pretéritas.
La tierra totalmente licuada se desmorona como azúcar
Debido a la acción del agua, el terreno llega a licuarse y entonces puede deslizarse pendiente abajo arrastrando todo a su paso. Éstos deslizamientos pueden ser repentinos y abruptos o pueden llevarse a cabo lentamente y observarse con el paso del tiempo.
Eĺ deslizamiento del cerro en Guadalupe Hidalgo fue por fortuna lo suficientemente lento como para que los pobladores advirtieran el movimiento del terreno. Se empezaron a observar grandes grietas en la tierra, levantamiento de partes de las casas, huevos en la tierra y visible torcedura de las estructuras construídas.

Si se observa el terreno desde la cima de los montículos vecinos se puede observar efectivamente la existencia de un "cauce" de tierra y piedras semejante a un río que arrastra todo a su paso: árboles, rocas, construcciones.
Río de  arena
Las casas de los pobladores han sufrido un daño terrible. Las pérdidas fueron totales. Por doquier se pueden ver casas o lo que fueron casas totalmente destrozadas y arrancadas desde sus cimientos.
Casa totalmente destruída

La naturaleza gana terreno
Algunas casas presentan una inclinación asombrosa que habla de las tremendas fuerzas que obran en el terreno.
Una casa en peligro de volcarse

Restos de una cancha de basquetbol

Grieta profunda en el terreno
No importa lo fuerte de las estructuras, el deslizamiento volvió añicos lo que antes fueran sólidas edificaciones.
Casas destruídas

Pedacería de techos y paredes

Una casa a salvo por el momento


Escombros por doquier

Una casa inclinada sobre el precipicio







Casa arrancadas desde los cimientos

El río terroso arrastra todo a su paso



Una casa volcada sobre su costado

Éstas casas han quedado abandonadas, nadie reclama ya nada. Quien quiera que acepte los riesgos puede mudarse aquí.





Los habitantes fueron reubicados en un pueblo vecino y el ex-pieblo de Guadalupe Hidalgo quedó en total abandono. Tuvimos la oportunidad de introducirnos en una de las casas peligrosamente inclinadas sobre el precipicio. Al entrar se advierte un ambiente muy extraño, pues el sentido de ubicación dice que está uno dentro de una casa, pero el de equilibrio dice que hay una fuerza jalando de uno fuertemente hacia un costado. Es una experiencia muy extraña donde los sentidos son engañados por la inclinación del piso.








Otra casa volcada





La zona ya no es habitable. Solamente es cruzada por pastores ocasionales que conducen sus rebaños de chivos acompañados de sus perros.




Una pastora teje al paso que cuida sus cabras